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IDEARIO DEL COLEGIO

COLEGIO PARROQUIAL SANTA ANA

IDEARIO

            Introducci贸n:

               La Iglesia alienta la responsabilidad de los laicos en la transformaci贸n de los j贸venes a la luz de la Fe, y uno de los terrenos privilegiados en esa formaci贸n sigue siendo la Escuela Cat贸lica.

               Por eso cada vez que la Iglesia pone de relieve el inter茅s y la ventaja de la ense帽anza cat贸lica supone l贸gicamente que ella puede hacerse de modo que se realicen sus objetivos: crear una atm贸sfera animada  por un esp铆ritu evang茅lico de libertad y caridad, as铆 como permitir a los j贸venes que desarrollen su personalidad humana y su ser de bautizados; haciendo que el conocimiento adquirido gradualmente del mundo, de la vida y del hombre, sea iluminado por la Fe (Cf. Gravissimun Educationis 8). Es decir, que la Escuela Cat贸lica debe poder proponer una verdadera educaci贸n religiosa adaptadas a las diversas situaciones de los alumnos.

                En base a esta realidad el Colegio Parroquial Santa Ana de Glew desea poner en pr谩ctica con sencillez, humildad y perseverancia el siguiente ideario del Colegio  que se ha elaborado como instituci贸n integral  que abarca tres niveles de ense帽anza: Inicial, Ense帽anza General B谩sica y Polimodal.

               Concepto de Hombre

               El hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza. El hombre es una obra maestra de Dios, lo que lo hace 煤nico e irrepetible ya que el Divino Artista no copia sus obras maestras. Posee una naturaleza f铆sica y un alma inmortal, dotado de inteligencia y voluntad libre, con capacidad de dar y recibir. Tiene una grandeza superior a todo lo creado, pues ha sido elevado a la vida sobrenatural por la Gracia.

               La imagen del hombre cristiano resulta una imagen maravillosa, misteriosa con insondables consecuencias para la existencia. Es la imagen de un hombre inmerso en la corriente vital de lo divino, con toda una historia en la cual aparece elevado m谩s all谩 de su naturaleza: Hijo de Dios, ca铆do, redimido y justificado, sellado por el Esp铆ritu Santo que en 茅l habita  como en un templo; part铆cipe del Cuerpo M铆stico de Cristo y, como tal, ungido sacerdote, profeta y rey.

               El hombre se encuentra en una encrucijada, es el centro ontol贸gico de la creaci贸n a imagen y semejanza de Dios. A IMAGEN de Dios en cuanto la creaci贸n es trabajo de Dios, el hombre es trabajador y en ese aspecto co-creador con El. A SEMEJANZA de Dios mediante el uso de los dones que Dios le ha dado; usando de ellos como El los usar铆a. As铆, imagen es igual a “contemplaci贸n de Dios”. El hombre deja que Dios obre mediante 茅l, construyendo la sociedad de Dios.

               La realizaci贸n del hombre a semejanza de Dios implica una teor铆a del conocimiento que se conforme al objeto o se identifique con El idealmente. Mejor, en uni贸n de toda el alma y la persona de Dios.

               Puede haber ausencia de la presencia de Dios en el alma del hombre (aunque s铆, hay imagen  de Dios en el alma) porque su presencia no es, por lo menos t谩citamente reconocida. La imagen de Dios es la c煤spide de la conciencia espiritual del hombre; es el principio m谩s alto de su autorrealizaci贸n.

               Ser actual, es distinto de ser real. El ser real est谩 separado de la propia identidad espiritual profunda. Ser actual, lo que ahora el hombre es: ser ca铆do. La Gracia, la virtud, el ascetismo, nos deben liberar. Mediante esto nos recobramos a nosotros mismos y se da la comuni贸n  existencial cuerpo-alma.

               Hombre creado  para la libertad, para las opciones y para la entrega personal, impl铆citas en las formas de amor m谩s elevadas. Libertad que se desarrolla tomando decisiones que lo saquen de si mismo, para descubrir a los dem谩s como realmente son. Libertad que no se experimenta en forma adecuada a menos que sea a la luz de Aquel que es todo real. Esta libertad lo pone en contacto vital espiritual y al descubrirnos estamos listos para amar y servir.

               La relaci贸n primera del hombre, todav铆a no ca铆do,  con Dios se daba mediante la “parrhesia” (libre discurso) que simboliza: la perfecta adaptaci贸n a la realidad y simboliza la perfecta unidad del hombre y Dios mediante la Gnosis”.

               El hombre manten铆a un  di谩logo real con Dios sin ocultarse. Los sentidos y las pasiones estaban subordinados a la inteligencia y a la voluntad humanas. La inteligencia y la voluntad humanas estaban subordinadas originaria y naturalmente al Esp铆ritu de Dios, a su Creador. El cuerpo estaba subordinado al alma, en uni贸n perfecta. As铆 “parrhesia” es igual a inmortalidad.

               En este estado la vida reinaba en el hombre en la medida en que la vida lo liberaba del mal. Para esto el alma debe consentir en VER-SE a trav茅s de la Luz y de ninguna otra cosa. El hombre ca铆do supone la irrealidad de la obra de Dios en 茅l. La irrealidad reitera la ca铆da primera, alienando al hombre de si mismo. “Parrhesia” es libre comunicaci贸n del ser del hombre con el SER, es comuni贸n existencial del hombre con la realidad que lo rodea.

                El hombre ca铆do debe recobrar en Cristo la  vida paradis铆aca del hombre primero; la opci贸n acci贸n-contemplaci贸n, se desvanece. El hombre debe hacer y contemplar.

                La tarea del hombre primero (guardar y cuidar del huerto: G茅nesis) significa guardar y cuidar la uni贸n con Dios. Significa guardar y cuidar la creaci贸n. La raz贸n de este trabajo no es la necesidad, sino el emplear una potencia que Dios dio al hombre y por la cual el hombre le sirve mediante la inteligencia; alaba a Dios con mayor perfecci贸n  y se eleva a un nivel superior de realidad y valor.

               La clave est谩 en la libertad espiritual y en la tranquilidad del alma que lo hace al hombre primero capaz de trabajar cuando su alma lo deseara, en lugar de trabajar por la necesidad de trabajar contra su voluntad tanto como lo exigiera  su cuerpo reci茅n ca铆do. El trabajo primigenio es adoraci贸n; todo trabajo de otro orden es esclavitud. Para que el trabajo sea contemplativo el hombre debe liberarse de las cosas para respetarlas, en lugar de explotarlas simplemente. No solo hacer uso, sino valorarlas porque son (axiologia).

             El hombre debe entender lo que hace para poder medir no solo sobre lo inmediato sino tambi茅n sobre lo mediato, con conciencia del valor de la sociedad humana, que es la beneficiaria de su tarea. El trabajo es di谩logo con Dios.

             Perfil del educando:

                  Teniendo en cuenta que la educaci贸n cat贸lica va m谩s all谩 de la funci贸n educativa, de la transmisi贸n cultural  y cient铆fica y trasciende los planos acad茅micos porque piensa en el hombre en su totalidad, nos proponemos educar para que los educandos lleguen a ser hombres y mujeres en plenitud, capaces de vivir de acuerdo a la dignidad y grandeza con y por las cuales han sido creados. Honestos, responsables, colaboradores, que no sean meros espectadores sino que constituyan una parte din谩mica del ambiente escolar, que tengan incorporados los principios cristianos, que los hagan vida y los comuniquen a los dem谩s.

             Cristianos aut茅nticos que trabajen con esp铆ritu de solidaridad, compa帽erismo, respeto mutuo, caridad, libertad, comprensi贸n, alegr铆a, tolerancia, armon铆a, paz, para que logren su propia identidad. Preparados para enfrentar los problemas con habilidad para resolverlos y no aceptando la mediocridad, la rutina, el fracaso, es decir, para que lleguen a ser felices, dando lo mejor de s铆 en beneficio de los dem谩s, posible solamente si logra conocerse a si mismo.

              De alg煤n modo, el educando debe percibir que es miembro activo de un empe帽o com煤n  -familiar, escolar, ciudadano- tendiente a un claro objetivo de convivencia m谩s elevado, pero que, en los intentos educativos, se lo reconoce a 茅l como protagonista, por cuanto se organiza todo para 茅l, ya que nadie vivir铆a por 茅l su crecimiento como persona. Por eso lo principal no est谩 en las cosas sino en su interioridad, en sus vivencias, en su elaboraci贸n de experiencias, en sus actitudes, en sus valores y en sus proyectos existenciales.

              Perfil del educador:

              El educador vive por vocaci贸n la urgencia de autoeducarse, pero ese perfeccionamiento permanente se asume en una perspectiva madura, como un llegar a ser cada vez mejor para servir mejor a los otros. En la ruta interior de su llegar a ser necesita un clima de riqueza en valores del esp铆ritu.

              Se educa m谩s por lo que se es que por aquello que se dice y se hace. El educador percibe as铆 que su personalidad es el instrumento privilegiado para la tarea educativa. Pero su noble misi贸n es al mismo tiempo la de ser humilde y necesaria presencia, catalizadora para la eclosi贸n  de la personalidad de los otros. Por eso en este caso la palabra educador no es mero adjetivo a帽adido a la persona, sino propio de una personalidad rica en valores. No es mera asistencia funcional, sino presencia humana personalizante. Por eso mismo su profesi贸n es una vocaci贸n vital, integradora de todas sus facetas personales, en un compromiso de donaci贸n de si. Le toca saber prudentemente “desvivirse” para que otros vivan. Tal es el amor pedag贸gico. De aqu铆 resulta que no puede ser un buen educador quien se conforme con ser mediocre.

                El educador es persona portadora de un mensaje:  trasluce en sus palabras y en sus obras no la imagen de un custodio de leyes opresoras, sino la figura se帽era portadora de valores eternos y un mensaje de salvaci贸n y de vida. Persona de prospectiva y de horizontes amplios. Presencia testimonial de verdades dif铆ciles y valores arduos por los cuales vale la pena luchar y vivir.

                Por lo tanto, aparecer谩 comprometido con sus convicciones, aunque no imponi茅ndolas; definido en un estilo  de vida 茅tico, aunque abierto a la comprensi贸n de la debilidad humana y los procesos personales, pero nunca ambiguo o emisor de mensajes contradictorios.

               Acepta el mundo y la historia no como lamentables realidades irreversibles, sino como tarea confiada a su esperanza creadora para un nuevo proyecto hist贸rico responsable. Capaz de percibir las necesidades y problemas de la comunidad y de aportar soluciones m谩s que inmediatistas, promotoras de mayor humanidad.

               Animador, coordinador, buen comunicador, sabio y prudente, promotor de cambios. Mientras otras profesiones exigen una actualizaci贸n peri贸dica consistente sobre todo en la adquisici贸n de nuevas t茅cnicas, la tarea de educar requiere adem谩s y principalmente una reelaboraci贸n  y ampliaci贸n  de la experiencia de vida ante los nuevos horizontes que asoman , a medida que se avanza en los a帽os, cuando se tiene una mirada atenta al devenir humano.

               El educador cat贸lico debe propiciar un clima animado del esp铆ritu evang茅lico de caridad y libertad. La dimensi贸n religiosa del ambiente se manifiesta a trav茅s de la expresi贸n cristiana de valores como la palabra, los signos sacramentales, los comportamientos, la misma presencia serena y acogedora acompa帽ada de amistosa disponibilidad.

                En la relaci贸n interpersonal los educadores deben manifestar el amor a sus alumnos y no perder ocasi贸n de animarlos y estimularlos en la l铆nea del Proyecto Educativo. Palabra, testimonio, alimento, ayuda, consejo, correcci贸n amistosa, todo favorece el proceso educativo. Para ello es necesario una continua autocr铆tica y un constante retorno a los principios y a los motivos inspiradores.

                La experiencia educativa del docente ayuda a los alumnos a que la verdad religiosa, ense帽ada y aprendida, sea tambi茅n amada.

                Comunidad educativa:

                De la escuela-comunidad forman parte todos los que est谩n comprometidos directamente en ella: personal directivo, docentes, administrativo y auxiliar, los padres, figuras centrales en cuanto naturales e insustituibles educadores de sus hijos; y los alumnos, copart铆cipes y responsables como verdaderos protagonistas y sujetos activos del proceso educativo. La comunidad escolar en su conjunto, con diversidad de funciones pero con id茅nticos fines, posee las caracter铆sticas de la comunidad cristiana, si es un lugar impregnado de caridad.

                Familia:

                La escuela cat贸lica debe tener inter茅s en proseguir e intensificar la colaboraci贸n con la familia, quienes son los principales educadores de sus hijos, la escuela debe ser consciente de ello.

                Esta colaboraci贸n tiene como objetivo no solo  las cuestiones escolares, sino que tiende a la realizaci贸n del proyecto educativo y se acrecienta cuando se trata de cuestiones delicadas como la formaci贸n religiosa, moral, sexual, la orientaci贸n profesional y la opci贸n por vocaciones especiales. El camino que hay que seguir es el de la apertura, del encuentro y de la colaboraci贸n.

                Como la familia cristiana es una “imagen viva y una representaci贸n hist贸rica del misterio mismo de la Iglesia”, ella vive su cometido prof茅tico acogiendo y anunciando la Palabra de Dios. Se hace as铆 -cada d铆a m谩s- una comunidad creyente y evangelizadora. Ella tiene una misi贸n catequizadora que, “enraizada en el bautismo y la Confirmaci贸n” recibe, con la gracia sacramental del Matrimonio, una nueva fuerza para transmitir la fe, para santificar y transformar la sociedad actual seg煤n el plan de Dios.

                 Parroquia:

                 A la presencia de la Iglesia en la escuela, corresponde la de la escuela en la Iglesia. El Proyecto Educativo de la escuela debe estar abierto  a la vida y a los problemas de la Iglesia local y universal, atento al Magisterio eclesi谩stico y dispuesto  a la colaboraci贸n. A los alumnos cat贸licos se les debe ayudar a insertarse en la comunidad parroquial y civil. Encontrar谩 las formas de adherirse a las asociaciones y movimientos juveniles y de colaborar en iniciativas locales.

                La Parroquia es una comunidad que convoca, integra y acompa帽a a sus miembros en la oraci贸n, la celebraci贸n de la Fe en los sacramentos, el servicio de la caridad y la corresponsabilidad en la misi贸n; es la comunidad que hace crecer en cada hombre su dimensi贸n de hijo de Dios, base de la solidaridad y fraternidad cristianas.

               Estilo educativo:

               En base a todo lo expuesto anteriormente es que se realizar谩 la organizaci贸n de los contenidos, la aplicaci贸n de metodolog铆as y la coordinaci贸n de las distintas acciones a llevar a cabo.

               Por lo que es un deber de conciencia de todos los miembros de la comunidad  -directivos, profesores, maestros, preceptores, bibliotecarios, padres de familia, alumnos, personal administrativo, personal auxiliar, p谩rroco- la colaboraci贸n responsable para llevar a cabo el com煤n proyecto educativo, donde cada uno de dichos miembros lo ejecuta seg煤n la responsabilidad y funciones que le ata帽en. Esa participaci贸n vivida con esp铆ritu evang茅lico, es por su propia naturaleza un testimonio que no solo edifica a Cristo en la comunidad, sino que lo irradia y se convierte en signo para todos. Ceder a eso ser铆a como autolesionarse

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                          Que Mar铆a Sant铆sima, ilustre hija de Santa ana y San Joaqu铆n, nos alcance a todos los que por aqu铆 transitemos, de su Divino Hijo Jes煤s, las gracias necesarias para la Salvaci贸n.”

                           AMEN




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